10 de agosto de 2011

El músculo contra el cerebro


En este post haré referencia y analizaré la evolución acaecida en el fútbol durante la última década, los equipos y jugadores implicados y, en particular, el avance de la filosofía del Barça desde Cruyff y Guardiola, pasando por Rijkaard y, sobre todo, Louis Van Gaal.

El Barça de Guardiola, sin duda, está marcando un antes y un después en la historia del fútbol por su virtuoso estilo. Además, está marcando nuestras vidas por hacernos felices contemplando una obre de arte perfecta y con un ilusionante futuro, dinamitando el fútbol mundial. Se trata, indudablemente, de uno de esos equipos que pasarán a la historia de este deporte que nos gusta tanto junto al Milán de Arrigo Sacchi, el Ájax de Cruyff del que toma buena parte, el Brasil de los 70, entre otros.

Dicho esto, este equipo ha supuesto también otra forma de concebir el fútbol a nivel europeo y mundial. En resumidas cuentas, desde los años 90 se impuso en el panorama mundial un tipo de fútbol que se basaba fundamentalmente en el despliegue físico, el músculo, la garra y el desgaste. A esa nueva filosofía futbolística contribuyó notablemente el éxito de la selección francesa en 1998 y 2000, años en los que también ganó el Real Madrid de Redondo, Morientes, Sanchís, etcétera.

Dichos equipos practicaban un juego atractivo y jocoso con mucha versatilidad basada en el ataque. No obstante, el físico era una condición importante en la que se gestaba, en gran medida, la retahila de títulos que lograron aquellas escuadras. O sea, los jugadores de menor envergadura, potencia y músculo no figuraban en las alineaciones, salvo algunas excepciones obviamente, de equipos como Francia, Real Madrid, Manchester United o Valencia con sus dos finales de Champions League disputadas de forma consecutiva en 2000 y 2001.

 

Parece evidente que era difícil concebir cómo jugadores como Xavi, Iniesta, Villa, Pedro o Messi, que apenas llegan al metro setenta de estatura, aparecerían en las formaciones de sus respectivas plantilas siendo, como es el caso de todos ellos, imprescindibles para el sistema táctico de sus entrenadores.

De algún modo, los cimientos de la gloria empezaron a forjarse en la selección española en el verano de 2008. Se trataba de un año en el que el Barcelona dio por finalizado un fin de ciclo y daba la bienvenida a otro comandado por Pep Guardiola que, pese a lo que algunos periodistas piensen, sigue inmerso en su círculo de éxito. Es conveniente aclarar que en la selección española destruyemaldiciones campeona de Europa de 2008 sólo figuraban tres jugadores del Barcelona (Puyol, Xavi e Iniesta). No obstante, empezó a imperar la filosofia de toque y fútbol combinativo impulsada por el entonces seleccionador Luis Aragonés.

Tuvieron que pasar dos veranos para que España siguiera mostrando, esta vez a nivel mundial, su forma de jugar con jugadores que, a grandes rasgos, no son muy potentes físicamente. En esos dos años, el Barcelona había conquistado unos siete títulos y ya contaba en sus filas con jugadores como Pedro o Villa, incorporado posteriormente, que aportaron un gran desborde y fantasía por la banda, en el caso del canario, y goles a raudales como bien hizo y sigue haciendo El Guaje.


En resumidas cuentas, podemos concebir la dupla Barça y selección española como una pareja simbiótica que se complementan a la perfección, como las dos caras de una moneda, como el Yin y el Yang del fútbol. La selección adoptó un estilo de juego de toque y fútbol asociativo muy parecido al del Barça y llenó de importantes títulos las vitrinas que sólo tenían de residentes al polvo almacenado allí durante años, el oro en Barcelona 1992 y algún escurridizo título de las categorías inferiores.

En sentido contrario, el Barcelona ha aportado tácticamente a la selección en concepto de jugadores formados en la cantera azulgrana (Piqué, Busquets, Pedro, Xavi, Iniesta, Puyol...), un juego de toque más elaborado que el mostrado en la Eurocopa de Austria y Suiza, profundidad en el juego y jugadas ensayadas, por ejemplo, la del gol de Puyol a Alemania, calcado al que el Tiburón le anotó al Real Madrid en el 2-6 del Bernabeu. Pero, ¿Cómo nació el sistema de juego del Barça y cómo ha evolucionado tácticamente hasta hoy? ¿Quiénes han favorecido a su avance? Sigue leyendo...

La filosofía del Barça tiene base en el Fútbol Total promulgado por Johan Cruyff y Neeskens como ideólogos. Con él, el mundo entero vivió a la primera versión del Dream Team en los años noventa que, entre cuatro ligas consecutivas para la entidad, ganó la primera Copa de Europa para el Barcelona, un título que le había dado la espalda durante muchos años.


Tras la salida de Cruyff por la puerta de atrás tras las manifiestas diferencias con Núñez, el proyecto de Bobby Robson dio buenos resultados y el Barcelona ganó la Copa del Rey y la extinta Recopa de Europa en 1997. Después llegó Van Gaal, entre un aire de carisma, un entrenador que, en las dos etapas que estuvo al mando del club, jamás llegó a obtener la simpatía por parte de los aficionados aunque aportó al Barcelona más de lo que muchos quieren pensar.

Si Rijkaard aportó el concepto de adelantar las líneas de presión para agobiar a los rivales, mantener la posesión y achicar espacios, la vieja escuela holandesa de Louis Van Gaal exhibió su ideal congnitivo-táctico en Europa con el Ájax de Ámsterdam en 1995, equipo con el que se proclamó campeón de Europa aquel año y sirvió como trampolín al mercado internacional a grandes jóvenes promesas como Davids, Seedorf o Kluivert.

Con Van Gaal, el Barça sabía brillar individualmente y también saberlo hacer en colectivo. El trabajo en el equipo era muy importante así como las demarcaciones y la posesión del balón. Otra noción importada por Van Gaal es el fútbol basado en los apoyos de jugadores para una más sencilla combinación a uno o dos toques. 


Particularmente, Van Gaal fue un entrenador que le aportó mucho a Pep Guardiola al igual que lo hizo en su día Cruyff. Ambos han aprendido un fútbol de la misma escuela y Pep ha sabido combinarlo con el legado que Johan Cruyff le enseñó para llevar al Barça adonde está hoy.

Sencillamente, el Ájax de Van Gaal era un equipo genial. Tenían una gran capacidad para sacar el balón de atrás y comenzar brillantemente la transición defensa-ataque. Los extremos aportaban valocidad a la escuadra y los pases, basados en un modelo colectivo de equipo iban adonde tenían que ir, esto por no hablar del juego en equipo por encima de los individualismos y esa sensación de tranquilidad de hacer lo que se quiere com la pelota. Eso es fútbol.

No se trata del vídeo de la final sino de un encuentro entre Milan y Ajax cuando también se vieron las caras en la fase de grupos de la máxima competición continental de 1995.

No hay comentarios:

Publicar un comentario